T r a n s a n t i a g o
Por Claudia Lillo
No hay duda… son las más felices desde que este ‘magnífico’ proyecto urbano se puso en marcha. Como nunca gozan de alimento, hasta para regodearse. Frente a sus alas -en un simple paradero decorado para el evento urbano del año- está su paraíso: restos de helado, galletas, golosinas varias y hasta el nuts 4 nuts que adquiere día a día el mar humano que suele proceder del metro para hacer el trasbordo necesario. Son los manjares que hora a hora o minuto a minuto deleitan a estas aves.
Al mismo tiempo, contemplan sin entender lo que sucede en el entorno, aspecto que no les causa mayor problema, ya que si se aburren, abren sus alas y revoloteando sin prisa alguna se marchan del lugar, mientras centenares de personas seguirán luchando con la voz sosegada contra la agobiante espera que conlleva el tan ansiado regreso a casa.

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